jueves, 3 de octubre de 2013

Dependo

¿Acaso no te das cuenta? No logro asimilarlo, ¿no sientes el peso de cómo te pienso?, ¿no entiendes el daño que me hace tu falta? Debo tomar tu mano, debo, antes que desvanezca.
Nunca te diré esto, nunca sabrás la forma en la que te necesito. Sólo quiero saber: ¿me extrañas tú también?
Yo misma estoy harta de la insistencia de mis pensamientos. Iría por ti, pero como siempre mi actitud me lo impide, doy asco, realmente.
¡Oh, cuántas cosas haría por ti! La manera en que te amo llega a ser patética. No puedo más, no. Me haces daño sin querer, mi adicción a ti se hace más intensa, cada día dependo más de tu querer. Tengo miedo de que no vuelvas, tus recuerdos hacen que te quedes en mi mente siempre, porque es ahí donde perteneces.
Estoy perdiendo la cordura, al no poder acariciarte, al no poder besarte. Ya es mucho, mucho.
Las horas se hacen eternas, el tiempo se detiene. No sabes cómo anhelo, cómo ruego tus besos y el calor de tu cuerpo todas las noches. Extráñame como yo lo hago, y entenderás lo que siento.
La distancia entre nosotros dos, el incierto de no saber dónde estás, qué haces, cómo te encuentras...
Todo es diferente junto a ti pero ahora, con tu ausencia, todo parece tan igual, monótono, rutinario.
Somos tan distintos, opuestos. Qué amor tan irracional y reluctante. Qué amor tan verdadero siento por ti...

Te necesito aquí, nada más.

No hay comentarios:

Publicar un comentario